A sus 90 años y tras más de medio siglo tras la cámara, el realizador neoyorquino desembarca en España para arrancar el rodaje de su nuevo proyecto el próximo lunes 5 de octubre. Una producción que recorrerá más de 30 localizaciones de la región y que llega precedida por el escepticismo del propio cineasta sobre la industria actual, admitiendo abiertamente que este largometraje podría significar su despedida definitiva del cine. "Dije que me iba a retirar y quiero retirarme", afirmó Allen, criticando la efímera vida de las películas en las salas comerciales antes de saltar a las plataformas.
Pese a ese desgaste, la luz y la atmósfera de la capital terminaron por seducirle para armar un proyecto que llevará la palabra 'Madrid' en su título definitivo y que se filmará durante seis semanas consecutivas.
Una comedia de infidelidades impregnada de música española
La propuesta se plantea como una comedia contemporánea repleta de romance, enredos e intrigas sentimentales. En lugar de recurrir a su habitual selección de jazz americano, el director adaptará la banda sonora a sonoridades locales vinculadas a la tradición musical española.
Fiel a su método de trabajo, el título exacto de la cinta se mantendrá en secreto hasta que concluya la fase de edición en la sala de montaje. El propio cineasta bromeó sobre su criterio para nombrarla: si tras ver el resultado final se siente inseguro, optará por una denominación tentativa; si queda satisfecho con el ensamblaje, elegirá un título contundente.

Del troleo de casting al reparto internacional
El apartado artístico deja anécdotas insólitas en la selección del elenco. La actriz estadounidense Alexi Wasser asume el rol protagonista tras un proceso de selección disparatado. Al carecer de agente, Wasser pensó que el correo electrónico donde la convocaban a las pruebas era una broma de internet: "Cuando me dijeron que había conseguido el papel protagonista me desmayé", relató durante la presentación.
Junto a ella figurará un reparto internacional compuesto por Jemima Kirke (Girls), el neozelandés Marton Csokas (El Señor de los Anillos), el noruego Jakob Oftebro (Kon-Tiki) y el español Peter Vives (El tiempo entre costuras). La nómina de actores locales supera las 50 incorporaciones —con nombres confirmados como Jordi Mollà y Paloma Bloyd—, acompañados por más de 700 figurantes y un equipo técnico mayoritariamente español de 370 profesionales.
1,5 millones de patrocinio público y el impacto en los barrios
El montaje financiero de la película cuenta con un presupuesto global de 12 millones de euros, de los cuales 1,5 millones de euros proceden de patrocinio institucional público (un 12,5% del total). Según las estimaciones económicas del proyecto, casi el 79% de la inversión (9,46 millones) repercutirá de manera directa en la ciudad, calculando la creación de unos 1.196 empleos directos y más de 2.200 indirectos durante la producción.
El despliegue logístico se concentrará principalmente en los distritos de Centro, Retiro y Salamanca, además de jornadas puntuales de grabación en Aranjuez. Para los vecinos de estas zonas, el paso del equipo técnico se traducirá durante mes y medio en reservas de aparcamiento, presencia de caravanas de rodaje y cortes puntuales de tráfico coordinados por las oficinas municipales de filmaciones. Un peaje cotidiano a cambio de ver la capital convertida en el escenario del posible último baile de Woody Allen.